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Gaspar de Portolà
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El Valle de Arán
  Esta vez nuestros pasos nos van a llevar hacia el Valle de Arán, para mi es un sitio que me trae muy buenos recuerdos, la primera vez que estuve allí fue en el año 1984, después volví en el 87, volví a dejarme caer por allá en el año 96 y la penúltima vez fue en el año 2001, este pasado verano (2009) a sido la ultima vez que he estado allá, así que ya veis que lo mío a veces es que soy un poco pesadito... o no.
                                                                                                                                                                 
El Valle de Arán
  Las dos primeras veces fui acompañado por varios amigos, Juan, Arturo, Carlos…y con la mochila al hombro nos recorrimos buena parte del valle a pie (todo un merito por nuestra parte je,je…) otras dos veces fui acompañado por un grupo de personas componentes de unos viajes organizados que tuvieron como destino el valle y sus alrededores, en el año 2001 estuve sólo visitando muchos de los pueblos que nunca había visitado por circunstancias de los propios viajes y coincidió con el ataque terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York que viví en la habitación del hotel Urogallo de Vielha pasmado, sentado a los pies de la cama pensando que era un anuncio de una nueva película pero que al final no lo fue.
  Pero mejor que explicar batallitas mejor será dar unas ligeras nociones sobre el que es el Valle de Arán y así aprenderemos un poquito todos de cultura que eso siempre va bien aunque otros digan otra cosa, pues hala vamos pá ya… 
  Al otro lado de las montañas del Pirineo, se encuentra el único valle de la vertiente norte que no pertenece a Francia, y tampoco si nos ponemos rigurosos a España. Los catalanes tampoco pueden decir con rigor que sea suyo, pues en verdad se puede decir que Arán es un mundo aparte. Objeto de un secular aislamiento, ha sido precisamente esto lo que ha propiciado que este valle, haya conservado sus tradiciones, su cultura y su identidad intactas. Hasta 1949 el único acceso desde el lado español era el difícil paso del puerto de la Bonaigua, de más de 2000 metros de altitud, y generalmente cortado al paso hasta bien entrada la primavera. La entrada principal al valle se encuentra por el lado francés, y precisamente por ello desde el siglo XIII perteneció a la casa de Comminges, e incorporado a los condados catalanes.
Valle del río Ruda
  Arán siempre ha sido una especie de micro país, y en la actualidad, incluso con las avalanchas de modernos snobs que acuden a deslizarse por las pistas de Baqueira Beret, sigue generando esa sensación alpina tan característica de otras latitudes. Esa impresión se hace más evidente en los parajes menos frecuentados, en aquellos donde se respira todavía ese aislamiento que les hace únicos a los araneses. Para el montañero acostumbrado a los soleados y áridos parajes de la cara sur del Pirineo, acceder a esta comarca septentrional, llena de una vegetación tan potente y de hermosos y verdes pastos que bien podría parecer que nos hemos trasladado al Tirol o a Savoya. Es una sensación acrecentada si cabe por la visión en muchos puntos del valle, del magnífico glaciar del Aneto, en lamentable regresión, pero que sigue conformando una estampa inolvidable.
  Comenzamos nuestra visita por la localidad más populosa y centro de comunicaciones y servicios del valle, Vielha. De apenas 3000 habitantes, en cualquier época del año parece una auténtica ciudad alpina, llena de actividad incesante, de tiendas, hoteles, cafeterías para todos los gustos. Los tejados inclinados de las casas y su aire alpino resultan visibles en cualquiera de sus edificaciones. Es también punto de unión de las dos principales carreteras del valle, la N-230 de Lleida a Francia, y la C-28 que sube a Baqueira y a la Bonaigua para caer después en el Pallars. De Vielha no hay que irse sin visitar su iglesia de San Miguel, del siglo XIII, y que cuenta con una de las torres más bellas de la comarca, como casi siempre coronada por un capitel de pizarra, de indudable influencia francófona. No se pierda tampoco las arquivoltas de la portada principal, son de lo mejor del gótico leridano.
Río Nere a su
paso por Vielha
Hotel Marvel Beret
Vielha
  El antiguo casco urbano conserva algunas muestras de casas señoriales de gran belleza, especialmente en la margen derecha del río Garona. No dude en acercarse a su cauce, pues de todos los protagonistas de Arán este es sin duda el más célebre y famoso. A pocos kilómetros de su nacimiento, el Garona ya presenta una factura de gran río, con un caudal alegre y siempre bullicioso. El clima de la comarca se encuentra detrás del actual paisaje del valle, y el río da buena muestra de ello; las precipitaciones son abundantes y regulares, propias de la influencia atlántica, y alejadas de la aridez mediterránea. En el pasado, la orientación hacia el norte propició también la formación de una gran lengua glaciar que recorría todo el curso del actual río Garona, y que hoy es responsable de la forma de cubeta en forma de U que tan espectaculares paisajes genera.
  En Vielha o Viella, se concentra además la población de todos los pueblos del entorno, que acuden al hospital, al cine o al colegio, ante el alejamiento de cualquier núcleo de población de mayor entidad en muchos kilómetros a la redonda. Su estratégica situación también lo hacen idónea como punto de partida de nuestras excursiones; el valle se estructura en tres partes diferenciadas por su el cauce del río Garona, en alto, medio y bajo Arán. Vielha es la capital del segundo de ellos.
  Hacia el este, y casi sin solución de continuidad aparecen en nuestro camino una serie de pueblos cortados todos por el mismo patrón: casas de piedra, gruesos muros, tejados de pizarra y ventanas de madera y doble puerta para protegerse del frío. Quizá por su armonía y por algún edificio de mayor entidad, merece la pena destacar el caserío de Artiés. El antiguo edificio fuerte de Gaspar de Portolá, otrora gobernador de las lejanas tierras de California, luce todavía una bella torre de tejados a cuatro aguas, que hoy ejerce como Parador Nacional. Muy bonita es también la Casa de los Paulet, del siglo XVI con magníficas ventanas góticas. Pero por encima de todos ellos, destaca la iglesia de románica de Santa María, con una estupenda torre y delicadas pinturas góticas en el interior, del siglo XIII. El edificio se enmarca dentro de la corriente del románico lombardo, propio del norte de Cataluña, pero con un evidente aire gascón, visible y manifiesto en sus torres poligonales y sus tejados cónicos o inclinados.
  El nombre del propio pueblo, Artiés, es un topónimo vascuence que significa "llano entre dos aguas"; la ubicación de la localidad, a caballo entre el río Valartiés y el Garona, le da una imagen bucólica y fresca a las calles y casonas. Hacia el Sur, emerge la mole del Montarto, de más de 2800 metros de altitud, quizá la montaña más emblemática de Arán. Siguiendo la carretera que traíamos, un poco más adelante a la altura de Salardú, cogeremos un desvío a mano derecha que nos lleva a uno de los parajes más sorprendentes, los lagos de Colomers. En diferentes escalones, se encuentran más de 40 lagos de diferentes dimensiones y alturas, que pueden visitarse en paseos que van desde los 40 minutos hasta marchas de cuatro y cinco horas de duración, según el fuelle de cada uno claro.
  Salardú es otro pueblo de esos para hacer infinitas postales con nuestra cámara fotográfica. Aquí todo queda empequeñecido ante la fuerte torre poligonal que preside la iglesia, del siglo XIII. No se pierda en su interior las pinturas góticas que han sido restauradas recientemente, son de las mejores colecciones de arte medieval del norte catalán. La portada sur es también una obra señera del románico, pero queda a la sombra de la talla del cristo de Salardú, conocido internacionalmente por su madera policromada. Y por encima de todo el paisaje alpino que en estas alturas empieza a cobrar un protagonismo especial; un par de kilómetros más arriba, en Unha, la armonía del conjunto formado por caserío y paisaje forman un paraje mil veces retratado, especialmente en invierno.
  Por desgracia estas sensaciones desaparecen pronto a medida que ascendemos a nuestro próximo destino, las pistas de esquí de Baqueira-Beret. Miles de hectáreas de frondosos bosques fueron arrasadas para dar cabida a la mayor estación invernal española, que hoy cuenta con más de 70 pistas para todos los gustos y niveles. En continuos escalones se han construido apartamentos, hoteles, tiendas, bares e incluso discotecas del último grito, donde antes había algunos de los mejores bosques atlánticos del Pirineo. La subida al Pla de Beret, es en cualquier caso interesante, para ver la inmensidad de la cubeta glaciar de todo el valle desde alguna de la curvas de la carretera, aunque la visión de los remontes y canalizaciones nos impida evitar acordarnos de la grave incidencia que tiene la mano del hombre en lugares que eran propiedad de la naturaleza; una vez en el inmenso aparcamiento, no pierda la oportunidad de continuar por la pista no asfaltada que lleva a un paraje mucho más virgen y entrañable, el santuario de la virgen de Montgarri, patrona de Arán a los pies del nacimiento del Noguera Pallaresa, uno de los ríos más bravos de la cordillera.
  Volvemos de nuevo a Vielha, y emprendemos el conocimiento del verdadero Arán, el auténtico y más espectacular de los valles pirenaicos españoles. Comenzaremos por visitar Vilac, y su iglesia románica con magnífica portada, decorada con un crismón y elementos de procedencia prerrománica. A continuación, subiremos hasta el pueblo de Vilamós, a 1200 metros de altura, por una carretera que ofrece panorámicas deslumbrantes sobre el Aneto, con sus glaciares suspendidos, y sobre el valle de Artiga de Lin. En Vilamos, no se pierda la iglesia parroquial, la más antigua de la comarca, levantada en el siglo XI. En sus muros, se observan todavía estelas romanas reutilizadas, que dan testimonio de la antigüedad de la localidad, la primera de la que tenemos constancia en la historia de este valle del Garona.
  En Vilamós también hay que pasarse por la Casa Joanchiquet, convertida en un magnífico museo etnográfico de Arán, donde podremos admirar la inventiva y astucia de los antepasados que afrontaban los duros inviernos de la mejor manera que podían. Cuentan, a modo de anécdota, que las nevadas eran antes tan intensas que para comunicarse de una casa a otra, se excavaban túneles bajo la nieve, por estar impracticable la superficie a causa de la climatología. También podremos entender mejor el origen de una de las peculiaridades de la comarca, el aranés, idioma local que todavía sigue hablándose por los vecinos de muchas localidades, y que parece proceder de una variación del occitano. Resulta verdaderamente insólito que en un espacio tan reducido puedan coexistir cuatro lenguas diferentes a nivel oficial, castellano, catalán, francés y aranés, lo que en realidad supone un contrapunto cosmopolita a un valle que tradicionalmente ha presumido de un aislamiento que luego se demuestra poco ajustado a la realidad.
  Desde las inmediaciones de Vilamós, tenemos dos parajes de insólita belleza a tiro de piedra. El primero es la cascada del Saut deth Pish, una cascada de 30 metros de altura a la que se llega por una bellísima pista de montaña desde el puente de Arros. Junto al mirador del salto uno podría quedarse mirando el agua toda la vida. El otro espacio natural, de obligada visita, es el valle de Artiga. Para ir hasta él, tenemos que bajar a Es Bordes, y luego tomar la pista asfaltada que remonta el río Joeu, atravesando uno de los bosques de hayas y abetos más bellos del Pirineo. Unos diez kilómetros pista arriba, dejamos el coche al lado de la carretera, junto a un cartel que nos indica nuestra llegada a los Uelhs deth Joeu, los "ojos del judío" en aranés. Se trata del afloramiento de un manantial de aguas subterráneo que tiene su origen en el glaciar del Aneto, cuyo deshielo se sumerge en tierras aragonesas para reaparecer milagrosamente en este pequeño valle septentrional. Un kilómetro más arriba se acaba el asfalto, justo donde el bosque se abre, dejando paso al paisaje de montaña más bello de Arán, la pradera de Artiga. Las cumbres, adornadas en muchas ocasiones con un cendal de niebla, los bosques, las cascadas y los prados, dejan en este paisaje una profunda huella en los asombrados visitantes.
  Volvemos a la orilla del Garona para acompañar su curso hasta Bossost, segunda localidad en importancia tras Vielha. Aquí la influencia francesa se hace más evidente en rótulos y carteles; no se pierda el tímpano de la iglesia románica de Era Assumcion de María, es uno de los más originales. Algo más hacia el norte se encuentra el último de los valles araneses antes de adentrarse en el país galo, el valle de Sant Joan de Toran, una maravilla natural con algunas de las mejores muestras de bosque atlántico que podemos admirar. Si tiene tiempo no se lo pierda.

Alfredo Orte Sánchez ©
www.personales.ya.com/rostau/ruta28.htm

Iglesia de Sant Miquel en Vielha
Parador Nacional de Vielha
El Montarto
Baqueira Beret en 1987
Coll de Toro en el llano
de la Artiga de Lin
Refugio en el
Pla de la Artiga
Existen cuatro vías de acceso al Valle:

- Desde el valle del Pallars por el puerto de la Bonaigua (2.072 metros), tomando la carretera C-28 (antigua C-142), que termina en Viella (la estación de esquí de Baqueira-Beret está en esta carretera)

- Desde Ribargoza la carretera N-230, que viene desde Lérida, atraviesa el Túnel de Viella (5.173 m de longitud), con un desnivel entre la entrada sur (1.626 metros) y la norte (1.390 metros) de 236 metros.  Recientemente se ha inaugurado un nuevo Túnel de Viella (después de más de cinco años de obras).

- Desde Francia, por Pont de Rei, se llega por la carretera francesa N-618 que se convierte en la N-230 al pasar la frontera.

- Desde Bagneres de Luchon (Francia) pasando por el puerto del Portilló, la carretera francesa N-125 se convierte en la N-141, hasta Bossòst.

Salardù
Cascada en la Artiga de Lin
(Uelhs Deth Jueu)
Vacas en La Bonaigua
Tormenta sobre Salardù
Vista desde Salardù hacia Vielha
Invasión del Valle de Arán

  En relación a la historia más reciente del Valle de Arán hay un hecho que siempre me ha parecido muy interesante y curioso, tuvo su desarrollo pocos años después de acabada nuestra Guerra Civil y tuvo la denominación en clave de Operación Reconquista de España, fue un intento de la Unión Nacional Española (UNE) en el año 1944 de establecer un gobierno provisional español de la República presidido por Juan Negrín, en el Valle de Arán mediante un ataque de un grupo de guerrilleros españoles, agrupación bautizada con el nombre "Reconquista de España", que colaboraban con la resistencia francesa en el exilio
  El gobierno franquista, previendo una invasión aliada desde Francia, había encargado a Rafael García Valiño, Jefe del Estado Mayor del Ejército, la defensa de la frontera franco-española, dirigida por los generales José Moscardó y Juan Yagüe contando con unos 50.000 hombres.

Operación Reconquista de España

  Jesús Monzón, hombre fuerte del PCE en Francia, dirigía la resistencia republicana en la Francia ocupada e intentaba reconstruir una mínima infraestructura del partido en España. Confiado por el éxito de las acciones guerrilleras de resistencia contra los nazis, creyó que se podía iniciar una invasión de España atravesando los Pirineos y que derivaría en un levantamiento de la población civil, posición en contra de lo que decían los informadores desde el interior y de la opinión de muchos dirigentes y militares comunistas, que creían que la mejor opción sería enviar a los guerrilleros experimentados a formar a otros guerrilleros para crear una fuerte resistencia siguiendo el ejemplo de los partisanos yugoslavos.
  Paralelamente instalar un gobierno provisional republicano en territorio español, en lugar de en el exilio, permitiría participar con más peso en las negociaciones y pactos inminentes con los aliados al finalizar la Segunda Guerra Mundial.
  Para preparar la invasión, los guerrilleros, unos 13.000 veteranos de la Guerra Civil Española y de la resistencia francesa, se desplazaron a los puntos de reclutamiento en Foix y Toulouse; de entre ellos se presentaron entre 4000 y 7000 voluntarios para formar parte de la operación.
  La estrategia consistía en una serie de ataques por toda la frontera pirenaica por parte de la división 102 y un ataque principal por el Valle de Arán, el verdadero objetivo de la campaña, por parte de la división 204, donde se establecería provisionalmente un gobierno que, contando como factores de tiempo a favor las condiciones de aislamiento del valle sólo conectado con el resto de territorio español por el puerto de la Bonaigua y el clima invernal, provocaría la desmoralización del régimen, un levantamiento popular y una invasión aliada que acabaría con el franquismo en España.
  El 3 de octubre de 1944 se inicia la ofensiva de la división 102 cuando la 45ª brigada guerrillera de la UNE, de unos 250 hombres, penetra por Roncesvalles enfrentándose con la policía armada en Portillo de Lazar, entre la sierra de Abodi y la de Uztarroz, en Navarra. Mueren dos policías armados y un Guardia Civil. El día 5, la 153ª brigada penetra por el Valle de Roncal con 400 guerrilleros. Fueron el inicio de una serie de entradas de varias brigadas por el Pirineo de Navarra, Huesca y Lérida que a los pocos días retornaban a Francia. El 8 de octubre, el batallón Legazpi XXIII del ejército franquista se desplazó de San Sebastián al Pirineo navarro para detener las acciones guerrilleras.
  La división 204 de guerrilleros, de nueva creación liderada por el coronel Vicente López Tovar y estructurada en doce brigadas, con sus batallones y compañías de unos treinta hombres fue la encargada de llevar a cabo la operación principal. Los objetivos militares eran tres: tomar el puerto de la Bonaigua para evitar la llegada de refuerzos franquistas, tomar de la ciudad de Viella para establecer la capital y crear una vía de comunicación segura con Francia por Pont de Rei por donde llegar refuerzos o retirarse.

La invasión

  El 19 de octubre de 1944 a las seis de la madrugada, armados con fusiles franceses, checos y alemanes, subfusiles Stein y ametralladoras Bren, algunos morteros del calibre 81 y un antiaéreo, los hombres de la división 204 iniciaron el avance, en tres columnas con la finalidad de convergir las tres al sur de Viella:

- La principal, compuesta por las brigadas 7ª, 9ª, 11ª, 15ª, 410ª, 471ª, 526ª y 551ª, por el valle central con el objetivo de tomar Viella

- La segunda que avanzó por el valle del Gállego con las brigadas 21ª y 468ª

- La tercera que entró a España por el Port Vell de Lérida con las brigadas 3ª y 402ª

  En el bajo Arán la progresión del maquis fue muy rápida, la brigada 11ª entró por Puerto de Benasque, girando hacia Hospital de Viella, para cerrar el paso a los refuerzos franquistas. La brigada 551ª, entró por el Puerto de Era Roqueta y se dividió en tres columnas: una se dirigió a Bausen y Canejan provocando la huida de la Guardia Civil, la segunda columna se dirigió a Les, ocupando Porcingles y tomando a 10 guardias civiles como prisioneros, y la tercera entró por los pasos de Estiuera y Cuma, dirigiéndose hacía Bossòst, donde la Guardia Civil ofreció resistencia desde su cuartel. La 410ª brigada, se introdujo por el Puerto de Tavascan en dirección a Las Bordas donde encontró una resistencia de la segunda compañía del Batallón Albuera.
  En el Naut Aran la resistencia fue más dura. La 9ª brigada entró por el Puerto de Orla en dirección a Salardú, ocupando Baguerge mientras uno de los batallones se instalaba en unos cerros desde donde se controlaba la carretera Tremp-Viella y el resto de la brigada atacaba Salardú sin poder tomar el pueblo.
  En sus inicios la operación fue un éxito, ocupando Bausen, Canejan, Porcingles, Pradell, Lés, Bossòst, Era Bordeta, Vilamós, Benòs, Bòrdes, Aubèrt, Betlan, Vilach, Mont, Montcorbau y Vila, estableciendo en Bossòst el estado mayor el día 20 de octubre donde permaneció hasta la retirada, parando la ofensiva el día 23 en las afueras de Viella, donde se habían fortificado José Moscardó con la Guardia civil y el ejército. Los principales combates tuvieron lugar en Bossòst y en Salardú el día 19, y en Era Bordeta y Bòrdes, el día 20.
  A la salida del túnel de Viella estaba esperándonos el general Moscardó con varias decenas de miles de soldados, tanques y artillería; en conjunto una fuerza contra la que no teníamos ninguna posibilidad. Permanecer en el Valle de Arán no hubiera tenido ningún sentido; nos desalojarían fácilmente y avanzar por el túnel de Viella, como pensaban algunos, era meterse de cabeza en una trampa.
Santiago Carrillo.
  Los primeros refuerzos del ejército franquista, el 5º Batallón de Cazadores de Montaña, la Legión y regulares llegaron al Puerto de la Bonaigua el día 19, no pudiendo ser ocupado por el maquis y sin el cual la defensa de las posiciones tomadas era imposible contra la superioridad de los franquistas. Tampoco se produjo el esperado levantamiento popular y muy pocos hombres se unieron a los guerrilleros anti franquistas.
  Las fuerzas franquistas establecidas en la frontera, sorprendidas en un primer momento, reaccionaron y un gran despliegue militar amenazó con rodear a los guerrilleros y eliminarlos con un ataque por la retaguardia de la 42ª división del ejército franquista, o esperar en la otra boca del túnel de Viella a que saliesen.
  El 27 de octubre, reunido Santiago Carrillo con el estado mayor de los guerrilleros españoles en Francia, decidieron desistir en la ocupación y toma de Viella e iniciar la retirada.

Consecuencias

  El fracaso de la Operación Reconquista de España, cuyos datos oficiales señalan 588 bajas entre los guerrilleros invasores, tuvo importantes repercusiones en el PCE; Jesús Monzón vio quebrada su carrera política, fue capturado en Barcelona y encarcelado hasta su indulto en 1959, exiliándose a México. Santiago Carrillo, en cambio, vio reforzada su carrera. Charles de Gaulle desarmó a los guerrilleros para asegurar la tranquilidad con Francisco Franco a quien había reconocido oficialmente el gobierno el 16 de octubre.
  Las operaciones del maquis comunista, transformando la estructura militar en agrupaciones guerrilleras continuaron en diferentes lugares del territorio español, se creó la II Agrupación Guerrillera en La Coruña o la Agrupación Guerrillera de Asturias, siendo especialmente activa la Agrupación guerrillera de Levante y Aragón (AGLA), pero en el año 1948 el partido decidió cancelar las operaciones por consejo de Stalin.
  El final de los guerrilleros, que no cayeron muertos o hechos prisioneros y fusilados, fueron las guerras coloniales en Indochina o Argelia enviados por las autoridades francesas bajo amenaza de extradición.

Ahora un poquito de historia para finalizar. Poblado desde la prehistoria como el resto de valles pirenaicos, el Valle fue incorporado al Imperio romano. No resulta claro cuándo, pero parece que cuando César comienza la conquista de las Galias, el alto valle del Garona pertenece ya al imperio. La romanización penetraría a través de una vía romana que, procedente de Tolosa, atravesaba el valle y pasaba al Pallars a través del puerto de la Bonaigua. La importancia de la romanización la prueban topónimos como Viella y la presencia de lápidas y estelas funerarias. Con la caída del imperio, los valles quedaron abandonados a su suerte y se suceden unos siglos sin ninguna referencia al Valle.
  Las primeras referencias concretas al Valle de Arán aparecen en el siglo X en el que el valle aparece vinculado al condado de Ribagorza. Pedro I de Aragón intervenía en estas tierras cuando murió en el Valle el 28 de septiembre de 1104.
  El valle cambia de manos varias veces durante los siglos XII y XIII, pasando sucesivamente a manos de los condes soberanos de Bigorre, a los condes de Cominges o a los reyes de Aragón.
  En 1175, el valle pasa a formar parte de la Corona de Aragón mediante el Tratado de Amparanza (o Emperanza) firmado con el rey Alfonso II. En el año 1192 hay referencias de la construcción del Hospital de Viella para dar cobijo a los viajeros.

  En 1298, gracias al convenio de Argelers, se determinó que el Valle de Arán permanecería provisionalmente bajo la administración del Reino de Mallorca mientras las partes en conflicto no llegasen a un acuerdo. Finalmente, en 1313 el rey de Francia Felipe IV renunció a sus derechos soberanos sobre el valle, restaurando su propiedad a Jaime II. El rey de Aragón nombró un procurador general y otorgó al Valle de Arán el conjunto de privilegios denominado Era Querimònia.
  Tras ello, síndicos y procuradores juraron fidelidad como súbditos y vasallos a Jaime II el Justo.
  En 1411, el Síndico (síndic) de Arán ofreció la unión libre y pactada de Arán con el Principado de Catalunya, la cual fue aceptada por las cortes de Cataluña.
  El Valle de Arán fue asolado durante la Sublevación de Cataluña (1640) en 1645.
  Más tarde, se muestra partidario del archiduque Carlos de Austria durante la Guerra de Sucesión Española, excepto algunas personalidades, como el barón de Les, de tendencias francófilas, que manifestaron sus preferencias por el bando felipista de la contienda.
  El Decreto de Nueva Planta de 1716, que suprimió parcialmente las instituciones políticas de Cataluña, no afectó al régimen político-administrativo del Valle de Arán, de forma que éste no fue incorporado a ninguno de los nuevos corregimientos en que se dividió Cataluña. Felipe V incluso dispensa al Valle del uso del papel sellado.

  Parte de la invasión napoleónica de España se produce por el puerto de Viella (1810) y Napoleón incorpora el Valle al departamento francés del Alto Garona. Tras la caída de Napoleón, el Valle es devuelto a la corona española en 1815.
  En 1833, durante la regencia de María Cristina, y en plena Primera Guerra Carlista, se suprimen las instituciones tradicionales aranesas y se incluye al Valle de Arán en el nuevo régimen administrativo general de España, incluyéndolo en la recién creada provincia de Lérida.
  La apertura de comunicaciones con el resto de España. Durante el invierno, el Valle de Arán quedaba incomunicado. El primer hito fue la construcción de la carretera del puerto de la Bonaigua, inaugurada en 1924, la cual permitió la comunicación con Cataluña. El segundo fue la construcción del Túnel de Viella.  Aunque los primeros proyectos son producidos en el año 1832 por ingenieros franceses, el túnel no fue inaugurado hasta el año 1948, permitiendo el paso de circulación normal en 1965.
  Actualmente esta construcción tiene el uso de Galería de Evacuación para el nuevo túnel, inaugurado en 2007.
  El Valle de Arán es el único lugar donde una variedad del occitano (el aranés), hablado también en el sur de Francia, es lengua oficial. El aranés es co-oficial (junto con el castellano y el catalán) en toda la comunidad autónoma de Cataluña según su Estatuto de Autonomía, aunque sólo es hablado en este valle. Hasta 2006 el aranés era oficial únicamente en el Valle de Arán.

  Bueno pues con estos pequeños apuntes históricos acabamos nuestro recorrido por el Valle de Arán, espero que os haya gustado y sobre todo que os animéis ha acercaros hasta allá y disfrutarlo todo lo que podáis, ya sea en verano o en invierno.  Que vaya bien.
Restaurante Cap del Port
en la cima de La Bonaigua
Típico supermercado de pueblo
en Salardù en 1987
Feroz vigilante
Que conste que se avisa...